La biografía de María Moliner abunda en la pasión vocacional con el esfuerzo como divisa, cualidad esta que hoy no cotiza al alza, vencida por la pereza y la haraganería, vicios tan nuestros que tanto la hacían sufrir cuando en las Misiones Pedagógicas veía cómo muchos libros prestados eran devueltos sin señal de que sus páginas hubieran sido siquiera abiertas.
Pero hoy en día tampoco escasean, precisamente, quienes aspiran a dormir el eterno sueño de las marmotas, señalados por el dedo fecundo de algún «conseguidor» que les facilite el acceso a un buen puesto de trabajo, a cambio de supuesta fidelidad. Camino, desde luego más cómodo, que las pétreas horas de estudio necesarias para opositar a una plaza, siempre muy difícil de alcanzar y en durísima competencia con todo un mundo de aspirantes… para terminar asombrados y agraviados al comprobar que acólitos arbitrariamente designados toman fértiles atajos adelantándoles por el arcén sin el menor esfuerzo y lo que aún es peor, sin la imprescindible preparación para ejercer su inmerecida labor profesional.
Publicado en El Periódico de Aragón, 1 julio 2025
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