Es muy de celebrar la reacción generalizada, realmente ejemplar y ordenada; inicialmente espontánea y muy pronto bien organizada, con muestras tan modélicas como las generadas por los vecinos de Alhama y Zaidín en auxilio de los viajeros atrapados en trenes detenidos cerca de estas localidades. O las proporcionadas por tantos héroes anónimos de quienes apenas hemos tenido noticia, porque las buenas acciones suelen tener un eco mínimo, aún menos cuando hasta los móviles desfallecen.
Queda por escribir el capítulo final, epílogo que debiera incluir garantías de no repetición del suceso. Es preciso investigar causas y, por supuesto, dirimir responsabilidades; sin embargo, aunque la recuperación de la red haya sido irreprochable, su gestión anterior adolece de ineficacia para controlar un equilibro en claro riesgo, tal y como venían anunciando múltiples testimonios e incidentes, resueltos en última instancia al borde del precipicio, lo cual resta relevancia a eventos desencadenantes. En cualquier caso, el culpable no se encontraría entre las energías renovables, sino en su deficiente integración.
Publicado en El Periódico de Aragón, 6 mayo 2025
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