Sorprende (¿o quizá no?) la escasa repercusión en la audiencia mediática de las cuatro medallas de oro de España en los mundiales de atletismo de Budapest, a cargo de María Pérez y Álvaro Martín en marcha, disciplina que desgraciadamente está a punto de desaparecer de los Juegos Olímpicos. Preparación, tenacidad, espíritu de sacrificio y, sobre todo, entrega… a cambio de muy poco. Al menos, de muy poco de aquello que tanto se valora en otros ámbitos y donde, no por casualidad, la deportividad apenas florece ni se la espera. María y Álvaro son ejemplo, dentro y fuera del estadio, de lo que significa e implica un sentido deportivo de la vida, ese que, precisamente, debería aplicarse tanto en el campo como en los graderíos, en especial cuando allí hace acto de presencia el público infantil.
Y, por qué no, deportividad también para todos en todas las actividades cotidianas.
Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 16 de septiembre de 2023.
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