sábado, 5 de diciembre de 2020

Gala de Escritores.

Perdura en mi memoria el recuerdo de un hermoso día, en junio de 2003, cuando en Daroca se fundó la Asociación Aragonesa de Escritores, fruto de una vieja aspiración: fomentar la integración, representar y promocionar a los autores de esta Tierra. Desde hace años, una actividad señera de la AAE es la celebración de Gala de las Letras Aragonesas, la última celebrada de forma virtual, como no podía ser de otra manera, en la cual se hizo entrega del premio Imán a Ángela Abós, buena amiga que ha presentado alguno de mis libros y con la que comparto plenamente su concepción de la literatura como la mejor escuela de vida. Siempre entregada al servicio público, con enorme talento y mayor humildad, y siempre enamorada de los libros, a pesar de no haberles podido dedicar todo el tiempo que hubiera deseado, ha firmado varias obras interesantísimas, convencida de la función social y pedagógica de la literatura.

    Otra de las notas habituales en la Gala es la presentación de la revista Imán, de la cual ya ha visto la luz su número 23 y de cuya dirección se hará cargo Nacho Escuín, en sustitución de Ricardo Díez Pellejero, tras cuatro años de dedicación a esta excelente publicación. Imán, donde he tenido el honor de colaborar tanto en verso como en prosa en todas sus ediciones, ha llegado a representar una referencia indispensable de las letras aragonesas.

    Por fin, en el acto se renovó también la Junta directiva de la AAE, de acuerdo con la única candidatura presentada, de nuevo presidida por Javíer Fernández, con Pilar Aguarón como Secretaría General y con la mayoría de los vocales ya activos miembros de la Junta anterior reafirmados en sus cometidos. La unión de voluntades en un esfuerzo común siempre es una buena noticia, tanto mejor bienvenida en un campo donde la individualidad supone un atributo sustancial.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 4 de diciembre de 2020.

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