sábado, 21 de febrero de 2015

La caja tonta.

Con demasiada frecuencia, la televisión rinde honor a calificativos despectivos, bien merecidos por otra parte. En particular, determinadas cadenas padecen un cúmulo de despropósitos donde reina el cotilleo malicioso, la desinformación tendenciosa y el morbo desquiciado, cuyo único objetivo reside en la captación a cualquier precio de una audiencia viciada. Todo ello parece tanto más grave si proviene de un medio público más o menos independiente de la financiación publicitaria.

¿Tenemos realmente la televisión que merecemos? Si la justificación de emisiones basura se basa en su audiencia, como así se nos quiere hacer ver desde las cadenas implicadas, el éxito de una televisión de calidad desmontaría de inmediato tal argumentación. Por fortuna, no faltan ejemplos, con especial mención de nuestra televisión autonómica, pródiga en contenidos divulgativos de gran interés. Una buena muestra sería “Reino y Corona”, programa que revisa los acontecimientos más relevantes de la historia aragonesa, acercándonos también al origen de algunas costumbres y creencias muy arraigadas en nuestra idiosincrasia. Este programa conjuga aspectos lúdicos y didácticos con extrema habilidad; abierto a la diversidad de opinión, con la intervención de eminentes especialistas, nunca pierde el rigor histórico ni su capacidad para entretener a todos los públicos, matiz esencial en una emisión popular que jamás se puede permitir el aburrimiento.

Y lo más importante: “Reino y Corona” no es un caso único en la parrilla de Aragón TV. Por ello es tanto más satisfactorio el éxito de un modelo de televisión autonómica que ya es el de referencia en el territorio español: no solo triunfa; además es sostenible.

Publicado en El Periódico de Aragón, el viernes 20 de febrero de 2015

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